Isla de Kampa, Praga: qué ver y cómo llegar

La isla de Kampa se encuentra al final del Puente de Carlos, en su extremo de Malá Strana. Es una gran desconocida entre los viajeros, y es una pena, porque es una zona verde, muy tranquila y que ofrece multitud de actividades durante todo el año. A continuación conocerás todos los atractivos de este destino turístico.

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Isla de Kampa, Praga: qué ver y cómo llegar

Historia de Kampa

La isla de Kampa es considerada una de las zonas más románticas de Praga, por algo se la conoce como la pequeña Venecia. En sus inicios no era una isla como tal: el canal que la separa de Malá Strana, la Čertovka, lo excavaron en la Edad Media los caballeros de la Orden de Malta. Su función era crear un flujo de agua constante y con fuerza suficiente para mover los molinos que se construirían después.

Durante siglos, este espacio fue habitado por gente humilde, era una zona agraria con huertos y molinos de madera. Hoy todavía se conservan dos molinos antiguos, a modo de exposición, para recordar el origen de Kampa.

Las primeras casas de piedra que aparecieron en la isla de Kampa fueron de artesanos, albañiles y carpinteros que ayudaban en las labores de mantenimiento del Puente de Carlos. Relacionado con esos oficios, la plaza principal de la isla albergó durante siglos un mercado de artesanía y cerámica.

Tras el gran incendio de Malá Strana en el siglo XVI, la isla cambió de cara: se subió el nivel de tierra y se construyeron algunos palacios y edificios. Fue entonces cuando adquirió ese aire renacentista y, después, barroco que vemos hoy.

Una isla de relax dentro de la ciudad

Canal de la Čertovka y rueda de molino en la isla de Kampa, Praga
Rueda del molino y, al fondo, el Vodník, el duende del canal de Malá Strana

Es una de nuestras favoritas, y la razón es sencilla: estás a dos minutos del Puente de Carlos, con toda su marabunta, y en cuanto bajas las escaleras a Kampa el ruido desaparece de golpe. Aquí la gente se tumba en el césped, lee a la sombra o se toma una cerveza al sol en verano. Para lo céntrico que está, sorprende lo tranquilo que se queda.

Date tiempo para perderte por sus callejuelas: desde la orilla tienes una de las perspectivas más bonitas de la antigua Praga al otro lado del Moldava, con el Puente de Carlos a un lado.

No es casualidad que sea uno de los rincones preferidos de artistas y famosos checos; varios han acabado mudándose aquí.

Leyendas de Kampa

Bebés gigantes de David Černý en la Isla de Kampa
Los bebés gigantes de David Černý

Una leyenda muy extendida cuenta que el nombre de Kampa nació en el siglo XVII, cuando las tropas españolas, los tercios de Flandes, vinieron a Praga a ayudar a Fernando II en la Guerra de los Treinta Años contra los protestantes. La Batalla de la Montaña Blanca (Bílá hora) se libró en 1620, muy cerca de la ciudad, y fue una victoria decisiva para el bando católico. Se dice que aquellos soldados acamparon en la isla y que de ahí le quedó el nombre: campus, campamento, Kampa.

La leyenda es bonita, pero no cuadra: la primera mención al nombre de Kampa es de 1169, cuando se levantó la iglesia de la Orden de Malta, mucho antes de que pisara la isla ningún tercio español.

Otra historia famosa es la que da nombre al canal de la diablesa. Se dice que en la Casa de los Siete Diablos vivía una lavandera que trabajaba en el canal. Tenía tan mal temperamento, e insultaba y trataba tan mal a quien pasaba cerca, que los vecinos llegaron a creer que era un ser infernal. El recuerdo de aquella mujer se le quedó marcado al lugar.

Y un apunte que no es leyenda, sino historia reciente: en agosto de 2002, Kampa entera desapareció bajo el Moldava. Las lluvias torrenciales no pararon en horas y el río no pudo desalojar tanta agua: el cauce subió más de 4,5 metros. Todavía hoy verás marcas de aquella crecida en algunas paredes, la más famosa junto al Muro de John Lennon.

El Molino del Gran Prior

Antiguamente, la isla era conocida por los molinos que el canal hacía funcionar. Hoy eso ha cambiado, aunque aún se puede contemplar la rueda, de ocho metros de diámetro. Podríamos decir que es el único molino «original» que ha sobrevivido.

Si pasas a su interior, además de la maquinaria del molino encontrarás la Kavárna Mlýnská, un local bastante curioso decorado por David Černý, con objetos por las paredes y sobre las propias mesas. Lo que más llama la atención es la barra, de policarbonato transparente, en cuyo interior Černý metió cosas de los vecinos de Malá Strana.

Puntos de interés dentro Kampa

Pingüinos amarillos de Cracking Art junto al río, isla de Kampa, Praga
Los pingüinos amarillos de Praga

Museo Kampa: el museo de arte moderno de la isla, instalado en los antiguos molinos Sova y fundado en 1999 por Meda Mládková. Su colección permanente reúne la mayor colección del país del pintor abstracto František Kupka, además de esculturas cubistas de Otto Gutfreund. A lo largo del año monta temporales que suelen merecer la pena.

Los Bebés Gigantes (Miminka): otra de las extravagantes esculturas de David Černý repartidas por Praga. Son tres bebés de bronce, de unos 3,5 metros de largo y 800 kilos cada uno, sin cara: en su lugar llevan estampado un código de barras. Los de Kampa están aquí desde 2008 (hay otros diez trepando por la torre de televisión de Žižkov) y, como en casi todo lo de Černý, el significado lo pone cada uno: deshumanización, tecnología, identidad.

Los pingüinos amarillos de Praga: un conjunto de 34 pingüinos amarillos del colectivo italiano Cracking Art, hechos con botellas de plástico recicladas. Plantados junto al río, llaman la atención sobre el cambio climático y la contaminación, y brillan especialmente al atardecer.

Jardines Kampa: al fondo de la isla hay un gran espacio verde de árboles y bancos, fruto de la unión de varios jardines que pertenecían a los palacios colindantes de la antigua aristocracia. Es uno de los mejores parques y jardines de Praga para tumbarse un rato.

Puente de los candados de Praga: una pequeña pasarela entre la isla de Kampa y la plaza donde está el Muro de John Lennon. Por favor, no pongáis candados en los puentes.

Cómo llegar a la Isla de Kampa

La mejor manera de llegar a la isla de Kampa es cruzar a pie el Puente de Carlos en dirección a Malá Strana: poco antes del final, a la izquierda, verás unas escaleras que bajan directas a la isla. También puedes entrar desde las callejuelas de Malá Strana, por la plaza del Muro de John Lennon.

Y si quieres recorrer Kampa, el Puente de Carlos y todo Malá Strana con quien se lo conoce al dedillo, te esperamos en nuestro Free Tour del Castillo. Nos vemos en Praga.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la isla de Kampa?

Es una pequeña isla artificial de Malá Strana, junto al Puente de Carlos, separada de tierra firme por el canal de la Čertovka, que los praguenses llaman la pequeña Venecia de Praga. Hoy es una de las zonas más tranquilas y románticas del centro, con parque, molinos y arte contemporáneo.

¿Cómo se llega a la isla de Kampa?

Lo más fácil es cruzar el Puente de Carlos hacia Malá Strana: poco antes del final, a la izquierda, hay unas escaleras que bajan directas a la isla. También puedes entrar a pie desde las callejuelas de Malá Strana, por la plaza donde está el Muro de John Lennon.

¿Qué ver en la isla de Kampa?

Los bebés gigantes de David Černý, el Museo Kampa (arte moderno), el viejo Molino del Gran Prior con su rueda, los pingüinos amarillos junto al río, los jardines del fondo de la isla y el canal de la Čertovka. A un paso quedan el Muro de John Lennon y el Puente de Carlos.

¿Qué son los bebés gigantes de la isla de Kampa?

Son tres esculturas de bronce de David Černý, de unos 3,5 metros de largo y 800 kilos cada una, sin cara: en su lugar llevan estampado un código de barras. Están en Kampa desde 2008. Hay otros diez trepando por la torre de televisión de Žižkov.

¿Por qué se llama "canal de la diablesa" (Čertovka)?

El nombre es del siglo XIX y viene de una casa cercana, la "Casa de los Siete Diablos". La leyenda local habla de una lavandera de muy mal genio que vivía junto al canal y trataba tan mal a los vecinos que la tomaron por un ser infernal. El nombre se le quedó al agua.

¿Cuesta dinero visitar la isla de Kampa?

No. Pasear por la isla, ver los bebés, los pingüinos, el molino y los jardines es totalmente gratuito. Lo único de pago es la entrada al Museo Kampa, si quieres ver su colección de arte moderno (con la mayor colección de František Kupka del país).

¿Dónde están los pingüinos amarillos de Praga?

En la orilla del Moldava, junto al Museo Kampa. Son 34 pingüinos amarillos del colectivo Cracking Art, hechos con botellas de plástico recicladas, que alertan sobre el cambio climático y la contaminación. Brillan especialmente al atardecer y son de las fotos más buscadas de la isla.

¿El Muro de John Lennon está en la isla de Kampa?

No exactamente, pero está pegado: queda en la plaza del Gran Priorato, a un par de minutos cruzando un pequeño puente sobre la Čertovka. Por su cercanía, casi todo el mundo une las dos visitas. Eso sí, no cuelgues candados en el puente.