Casa Danzante de Praga: precio del mirador y horario

La Casa Danzante es una de las joyas arquitectónicas más icónicas de Praga. Su diseño moderno y ondulante rompe con el estilo tradicional del barrio, generando admiración y polémica por igual. Diseñada por Frank Gehry y Vlado Milunic, esta obra maestra deconstructivista no solo es una parada obligatoria para los amantes de la arquitectura, sino también un excelente mirador con vistas impresionantes de la ciudad. Descubre su historia, curiosidades, horarios y cómo visitarla.

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Casa Danzante de Praga: precio del mirador y horario
Casa Danzante

Historia de la Casa Danzante

Donde hoy baila este edificio hubo antes una casa neorrenacentista que quedó reducida a escombros el 14 de febrero de 1945. La destruyó, por error, la aviación estadounidense: los pilotos creían que estaban bombardeando Dresde y se les fue la mano sobre Praga. El solar quedó vacío durante toda la época comunista.

Y aquí entra el personaje que casi nadie cuenta: Václav Havel. El futuro presidente vivía en el edificio de al lado, y fue él, junto a su vecino el arquitecto checo Vlado Milunić, quien dio forma a la idea de levantar algo distinto en ese hueco. Cuando la aseguradora holandesa Nationale-Nederlanden (más tarde ING) compró el terreno, trajeron a Frank Gehry, y Milunić y él diseñaron juntos la Casa Danzante entre 1992 y 1996.

Como no podía ser de otra manera, medio Praga puso el grito en el cielo: un edificio así, decían, no pintaba nada entre las fachadas barrocas del paseo del río. Hoy es justo al revés, es uno de los símbolos de la ciudad y de la Praga que despertó tras el comunismo. Todo este tramo de la Ciudad Nueva lo caminamos despacio en nuestro tour de Nazismo y Comunismo de Praga.

La Casa Danzante de Praga a orillas del río Moldava
Casa Danzante en Praga

Estilo arquitectónico

La Casa Danzante es deconstructivismo en estado puro: nada de líneas rectas ni simetrías, sino un edificio que parece moverse y meterse en la calle. Esa sensación de movimiento es justo lo que buscaba Gehry, y es de las pocas construcciones de Praga que entran de forma tan dinámica en el espacio del paseo.

Fíjate en la coronación de la torre de piedra: ese amasijo de acero y malla metálica que se mueve con el viento. Los praguenses lo bautizaron como «la Medusa». Suena a provocación, pero el conjunto acaba encajando con la curva del río mejor de lo que parece a primera vista.

Ginger y Fred

El apodo lo dice todo: las dos torres son una pareja bailando. La de cristal, más esbelta, es Ginger Rogers; se dobla por la cintura y se apoya sobre su pareja con ocho columnas de soporte. La de piedra, plantada sobre tres pilares y paralela al río, es Fred Astaire.

Como detalle curioso, al propio Gehry nunca le terminó de gustar el mote de «Ginger y Fred»: lo veía demasiado Hollywood, demasiado americano para una ciudad como Praga. Pero el nombre se quedó, y hoy es como lo conoce todo el mundo.

Curiosidades

Por dentro, la Casa Danzante es un edificio vivo. En la planta baja, entre los pilares, hay un café y una galería de arte con exposiciones que cambian cada poco (suelen ser de las que dan que hablar). En las plantas de arriba hay oficinas y un hotel y, en lo alto, el mirador con su bar.

Como detalle curioso, en 2005 el Banco Nacional Checo le dedicó una moneda de oro de 2.000 coronas dentro de su serie «Diez siglos de arquitectura». No está mal para un edificio que, al principio, casi nadie quería.

Precio del mirador y horario

Ver la Casa Danzante por fuera no cuesta nada, y entrar al café de abajo, tampoco. Lo que se paga es subir a la azotea, y aquí va el truco de siempre: en lugar de comprar una entrada solo para asomarte, consume algo en el Glass Bar de arriba. Con un «drink ticket» de unos 150 CZK (unos 6€) subes y te tomas una bebida; las copas no son baratas, pero te ahorras pagar el acceso aparte.

Otra opción, si te gusta el arte, es sacar la entrada de la galería (unos 190-225 CZK, 8-9€), que normalmente incluye el acceso al tejado: ese dos por uno sale a cuenta. El bar y el mirador abren todos los días, de 10:00 a medianoche. Nuestra recomendación es subir al atardecer: la panorámica del Castillo y el Moldava desde aquí tiene un ángulo que no consigues en Petřín.

¿Cómo llegar a la Casa Danzante?

La Casa Danzante está en la Ciudad Nueva, a orillas del Moldava, en la plaza Jiráskovo náměstí, justo al lado del puente de Jirásek. Desde la Ciudad Vieja se llega en unos 20 minutos andando por la orilla del río, pasando por delante del Teatro Nacional; es un paseo bonito. En metro, la parada más cercana es Karlovo náměstí (línea B), y el tranvía para justo enfrente. Si la encadenas con más sitios, te dejamos preparado qué hacer en Praga en 2 días.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta subir al mirador de la Casa Danzante?

Ver el edificio por fuera es gratis. Para subir a la azotea, lo más habitual es consumir en el Glass Bar: un "drink ticket" de unos 150 CZK (6€) incluye una bebida y el acceso. Otra opción es la entrada de la galería (unos 190-225 CZK, 8-9€), que normalmente da acceso también al tejado.

¿Quién diseñó la Casa Danzante y cuándo?

La diseñaron Frank Gehry y el arquitecto checo Vlado Milunić, y se terminó en 1996. La idea original la concibió Milunić con su vecino, Václav Havel, sobre un solar que llevaba vacío desde un bombardeo de 1945.

¿Por qué se llama Casa Danzante o "Ginger y Fred"?

Porque sus dos torres parecen una pareja bailando: la de cristal (Ginger) se inclina sobre la de piedra (Fred), en honor a los bailarines Ginger Rogers y Fred Astaire. Su nombre oficial es edificio Nationale-Nederlanden.

¿Se puede entrar gratis a la Casa Danzante?

Sí en parte: ver el edificio por fuera y entrar al café de la planta baja no cuesta nada. Para la azotea o la galería de arte hay que pagar, o consumir en el bar de arriba.

¿Dónde está la Casa Danzante y cómo se llega?

En la Ciudad Nueva, a orillas del Moldava, en Jiráskovo náměstí. Desde la Ciudad Vieja son unos 20 minutos a pie por el río. En metro, la parada es Karlovo náměstí (línea B); el tranvía para justo enfrente.

¿Merece la pena subir al mirador?

Para nosotros sí. La azotea da una panorámica del Castillo, los puentes y el Moldava desde un ángulo distinto al de Petřín o el Castillo. La mejor hora, con diferencia, es el atardecer.