Los mejores 6 Parques y Jardines de Praga

Los jardines de Praga son simplemente hermosos y están muy bien cuidados. En la ciudad existen muchos y gran parte de ellos cuentan con anécdotas históricas sobre su creación. Además, son una gran opción para desconectarte del ruido de la ciudad y del bullicio de viajeros sin necesidad de alejarte de ella.

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Los mejores 6 Parques y Jardines de Praga

Después de unos días en Praga, con el gentío del Puente de Carlos y la plaza de la Ciudad Vieja, llega un momento en que apetece bajar el ritmo. Y va un secreto que cuento a casi todos mis viajeros: los praguenses no se esconden en cafeterías, se esconden en jardines. La ciudad está llena de ellos, muchos detrás de un portón que parece la puerta de una casa cualquiera, y casi todos son gratis. Estos son los seis que más me gusta recomendar, con el truco para dar con ellos y la mejor hora para ir.

Jardín Vrtba

Jardín Vrtba, jardín barroco en terrazas en Malá Strana con vistas al Castillo de Praga
Jardines Vrtba

Que abra la lista no es casualidad. El Vrtba es un jardín barroco en terrazas, encajado en la ladera de Petřín, en Malá Strana, y se entra por un portón discreto de la calle Karmelitská que casi todo el mundo pasa de largo. Lo mandó construir hacia 1720 el conde Jan Josef de Vrtba, y para el diseño no escatimó: las estatuas son de Matthias Bernard Braun, el mismo que firmó varias de las estatuas del Puente de Carlos, y los frescos de la Sala Terrena, de Václav Vavřinec Reiner. Subes terraza a terraza y, arriba del todo, tienes una de las mejores postales del Castillo de Praga y los tejados de Malá Strana.

Un aviso: es el único de esta lista que cobra entrada (unos 5-6 €) y abre solo de abril a octubre. Si vienes en temporada, madruga; cuando no hay nadie, lo tienes prácticamente para ti.

Parque isla de Kampa

Antigua rueda de molino en la isla de Kampa, Praga
Isla de Kampa

A la isla de Kampa la separa del resto de Malá Strana un canal estrecho, la Čertovka, que los praguenses llaman su pequeña Venecia. Es césped, sombra y sitio para tirarte un rato: de los pocos rincones del centro donde puedes sentarte a comer algo sin tener encima la riada de turistas. Todavía se conserva el viejo molino de agua con su rueda, recuerdo de cuando esto era un barrio de hortelanos y artesanos. A un paso tienes el Muro de John Lennon y, junto al museo, los bebés gigantes de David Černý trepando por el césped, que a los niños les hacen mucha gracia. Lo cuento entero en el post de la isla de Kampa.

Jardines de verano del Castillo (Jardines Reales)

Jardines Reales del Castillo de Praga en primavera
Jardines del Castillo de Praga

Los Jardines Reales son el patio trasero del Castillo, y huelen a otra época. Fernando I los mandó plantar en 1534 sobre unos viñedos, al otro lado del foso de los ciervos, y durante siglos solo pudo pisarlos la familia real: no se abrieron al público hasta 1990, con Havel. Dentro tienes el Belvedere —el palacete de verano de la reina Ana, una de las joyas renacentistas de la ciudad— y, delante, la Fuente Cantarina, que suena si te acercas a escucharla. Cuentan que aquí se cultivaron algunos de los primeros tulipanes que llegaron a Europa antes de viajar a Holanda. Abre de abril a octubre, es gratis, y la vista del Castillo desde el otro lado del foso bien vale el paseo.

Parque Letna

Beer garden del parque Letná con vistas a Praga
Beergarden de Letná

Si tuviera que quedarme con uno para el atardecer, sería Letná. Es la enorme explanada verde que corona la orilla izquierda del Moldava, justo enfrente de la Ciudad Vieja, así que las vistas de los puentes son de las mejores de Praga. Aquí está el metrónomo gigante sobre el viejo pedestal de Stalin, y aquí es donde quedamos muchos de los guías cuando llega el buen tiempo: el beer garden de Letná abre con la primavera y no hay mejor plan que una cerveza bajo los árboles viendo caer el sol. De día verás corredores, patinadores y familias; en otoño, cometas. Gratis y abierto siempre.

Jardines Franciscanos

Arcos de rosas en los Jardines Franciscanos, centro de Praga
Jardines Franciscanos

Este es mi comodín cuando alguien me dice que necesita diez minutos de silencio en pleno centro. Los Jardines Franciscanos están a unos metros de la plaza de Wenceslao, pero casi nadie los encuentra porque las entradas están escondidas: la más fácil es un arco pequeño en una esquina de la plaza Jungmann, la misma de la farola cubista. Dentro hay pérgolas con arcos de rosas que florecen en verano, setos bajos de tejo, un huertecito de hierbas y hasta una zona de juegos. Fue el jardín de un antiguo monasterio, pegado a la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves. Es gratis y, para lo céntrico que está, sorprende lo tranquilo que se queda.

Jardines Wallenstein

Y cierro con mi favorito para contar historias. Los Jardines Wallenstein los levantó entre 1623 y 1630 Albrecht von Wallenstein, el general más poderoso (y más ambicioso) de la Guerra de los Treinta Años, que tiró abajo más de veinte casas para construirse un palacio que rivalizara con el mismísimo Castillo. Poco le duró el capricho: en 1634, acusado de traición, lo mandó asesinar el emperador Fernando II. Hoy el palacio es la sede del Senado checo y el jardín, gratis, abre de abril a octubre.

Pasea hasta la Sala Terrena, asómate a la pared de la gruta —si la miras con calma, encontrarás caras y bichos escondidos en la roca— y fíjate en las estatuas de bronce. Aquí va el secreto de guía: son copias. Las originales, del escultor Adriaen de Vries, se las llevaron los suecos como botín al saquear Praga en 1648, y todavía hoy siguen en el palacio de Drottningholm, cerca de Estocolmo. Casi cuatro siglos después, ahí continúan. Remata en el estanque, presidido por un Hércules, donde nadan carpas enormes y se pasean pavos reales.

Estos seis dan para un par de días sin pisar un solo museo y casi sin gastar. Y si quieres exprimir la zona del Castillo y Malá Strana —donde están la mitad de ellos— con quien se la conoce al dedillo, te esperamos en nuestro Free Tour del Castillo. Nos vemos en Praga.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los mejores parques y jardines de Praga?

Los seis que más recomendamos son el jardín Vrtba y los Jardines Wallenstein (barrocos, en Malá Strana), la isla de Kampa, los Jardines Reales del Castillo, los Jardines Franciscanos (en pleno centro) y el parque Letná. Mezclan historia, tranquilidad y miradores, y están repartidos por toda la ciudad.

¿Hay parques y jardines gratis en Praga?

Sí, la mayoría. La isla de Kampa, el parque Letná, los Jardines Reales, los Franciscanos y los Wallenstein son de acceso gratuito. La única excepción de esta lista es el jardín Vrtba, que cobra una pequeña entrada. Algunos abren solo de abril a octubre.

¿Cuál es el mejor jardín de Praga para ver el atardecer?

El parque Letná, sin duda. Corona la orilla izquierda del Moldava, justo enfrente de la Ciudad Vieja, con vistas a los puentes y los tejados. Cuando llega el buen tiempo abre su beer garden, y es el sitio favorito de los locales para una cerveza viendo caer el sol.

¿Cuándo abren los jardines del Castillo de Praga?

Los Jardines Reales abren de abril a octubre y cierran en los meses fríos. Son gratuitos y públicos desde 1990. Lo mismo ocurre con otros jardines estacionales como el Vrtba o el Wallenstein, así que si viajas en invierno, cuenta con que varios estarán cerrados.

¿Dónde están los Jardines Franciscanos y cómo se entra?

Están en pleno centro, junto a la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, a unos metros de la plaza de Wenceslao. Las entradas están escondidas: la más fácil es un arco pequeño en una esquina de la plaza Jungmann, la misma de la farola cubista. Son gratis.

¿Cuánto cuesta la entrada al jardín Vrtba?

Ronda los 5-6 € por adulto, con tarifas reducidas para niños, estudiantes y mayores. Abre de abril a octubre, de 10:00 a 18:00 (un poco más en verano). Es el único jardín de esta lista que se paga, pero su escalinata barroca y las vistas al Castillo lo compensan.

¿Qué jardín de Praga es mejor para ir con niños?

La isla de Kampa, por sus céspedes abiertos y los bebés gigantes de David Černý. Los Jardines Franciscanos tienen zona de juegos, y en los Wallenstein a los peques les fascinan las carpas del estanque, los búhos reales de la pajarera y los pavos reales sueltos.

¿Se puede hacer picnic en los parques de Praga?

Sí. Los mejores para ello son la isla de Kampa, con sus praderas junto al canal, y el parque Letná, con amplias zonas de césped y sombra. Son gratuitos y muy frecuentados por los praguenses en cuanto sube la temperatura, sobre todo los fines de semana.