Aunque hay 18 puentes que cruzan el río Moldava en Praga, el Puente de Carlos (Karlův most en checo) es el más famoso de la ciudad y también el más antiguo de todos, pero no el primero. Es una de las construcciones góticas más importantes de Europa y el segundo puente más antiguo conservado de toda Chequia, capaz de trasladarnos a la Praga medieval mientras recorremos sus más de 500 metros de extensión sobre el río.
Se encuentra en pleno centro, fortificado por tres torres góticas: una en la Ciudad Vieja y dos en Malá Strana. Originalmente, al Puente de Carlos se le conocía como “Puente de Praga” (Pražský most) o “Puente de Piedra” (Kamenný most), ya que durante siglos fue el único de la ciudad y no necesitaba mayor diferenciación. No fue hasta 1870 cuando se rebautizó con el nombre de su principal promotor, el emperador Carlos IV, y así ha permanecido hasta hoy.

Esta indispensable conexión entre las dos orillas del Moldava ha resistido grandes inundaciones, embestidas de témpanos de hielo y cuatro guerras —dos de ellas mundiales— durante casi 700 años, manteniéndose firme aunque muchas veces no en una sola pieza. Forma parte del centro histórico de Praga, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992. ¿Preparado para conocer lo más importante?
¿San Carlos? ¿Carlos V? El nombre del puente más famoso de Praga
Antes de seguir, una aclaración para muchos viajeros: el puente no se llama «San Carlos» —no hay ningún santo detrás— ni tiene nada que ver con Carlos V, el emperador del siglo XVI que reinó en España y el Sacro Imperio. El nombre oficial es Puente de Carlos (Karlův most en checo) y se lo debe a Carlos IV de Luxemburgo, rey de Bohemia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en el siglo XIV. Carlos IV es el «rey grande» de la historia checa, una figura casi nacional, y fue él quien ordenó construir el puente en 1357.
Como detalle curioso: hasta 1870 al puente se le conocía sencillamente como Puente de Piedra (Kamenný most) o Puente de Praga (Pražský most). Tardó casi 500 años desde la muerte de Carlos IV en recibir el nombre con el que lo conocemos hoy.
¿Cómo se construyó el Puente de Carlos?
El primer puente de Praga
Como hemos mencionado anteriormente, el Puente de Carlos podrá ser uno de los más famosos del mundo, pero no fue el primero en Praga, cosa que mucha gente piensa debido a su antigüedad. Previo a la construcción del Puente de Carlos hubo otros dos puentes que le precedieron casi en el mismo lugar donde se encuentra hoy.
Siguiendo el cauce del río, el primero de ellos fue en el siglo X un pequeño puente peatonal de madera. Fue el primer puente de Praga que permitía cruzar el río de un lado a otro y lo que acercó a los pequeños asentamientos de ambas orillas. En aquellos momentos Praga distaba mucho de ser la gran capital que se convertiría siglos más tarde.
El puente de madera finalmente fue destruido en 1157 por una fuerte inundación.
El Puente de Judith, el primero de piedra
Tras la destrucción del puente de madera, quedar ambas orillas incomunicadas obligó al rey Vladislav II a iniciar la construcción del primer puente de piedra de Praga en 1160, mucho más robusto y duradero, que se finalizó en 1172. Este segundo puente era de estilo románico y se bautizó como el Puente de Judith en honor a la esposa de Vladislav II.
El Puente de Judith medía 514 metros de largo por 7 metros de ancho y se apoyaba en 21 arcos. Estuvo en funcionamiento hasta 1342, cuando otra fuerte riada destruyó buena parte de la estructura.
Aunque el Puente de Judith fue sustituido casi en su totalidad por el Puente de Carlos, hoy quedan bastantes restos visibles. Bajo la Iglesia de los Caballeros de la Estrella Roja se pueden seguir contemplando parte de sus arcos y cimientos. También, recientemente, varios buceadores encontraron las bases de algunos pilares que aún se conservan bajo el agua. Y la torre pequeña que verás junto al puente actual, en el lado de Malá Strana, es de hecho la antigua Torre de Judith del siglo XII.
Aunque el rey Juan de Luxemburgo planeaba reparar el puente colapsado, por aquel entonces el Margrave Carlos —el futuro Carlos IV— apoyó una solución más radical: quería construir un puente nuevo, más grande y más alto, que durara para siempre.
Historia del Puente de Carlos

Lleno de historias, relatos y leyendas, el Puente de Carlos es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Praga. Cada día lo cruzan miles de viajeros a lo largo de sus 515,76 metros de longitud, 9,5 metros de ancho y 16 arcos de arenisca de Bohemia. Su calzada se diseñó tan amplia que en su día podían cruzarlo cuatro carruajes en paralelo, y mantuvo tráfico rodado hasta que se peatonalizó en el siglo XX. Hasta 1841 fue, además, la única forma de cruzar el Moldava en toda la ciudad.
Las obras arrancaron en 1357 a las órdenes del emperador Carlos IV. Las dirigió primero el Maestro Otto y, poco después, Peter Parler (Petr Parléř en checo), el mismo arquitecto al que se le encargó la Catedral de San Vito en el Castillo de Praga. Tras 45 años de construcción, el puente se completó en 1402 —ya tras la muerte de Parler—, custodiado por tres torres góticas: una en el lado de la Ciudad Vieja y dos en el lado de Malá Strana, la pequeña heredada del antiguo Puente de Judith.
Por aquí discurría el Camino Real (Královská cesta), la ruta que recorrían los reyes de Bohemia camino de su coronación en la catedral. Comerciantes, procesiones, ejecuciones públicas: durante siglos, prácticamente todo lo importante de Praga pasaba por estas piedras.
El puente ha resistido las inundaciones del Moldava durante más de seis siglos y cuatro guerras, dos de ellas mundiales. Podemos decir que hoy sigue casi intacto, requiriendo solo algunas reparaciones —unas más grandes que otras—, pero lo importante es que sigue en pie.
Las 30 estatuas del Puente de Carlos

El puente está decorado en ambos lados por 30 conjuntos escultóricos de santos, casi todos del barroco (siglos XVII-XVIII). La inmensa mayoría de los que ves hoy son réplicas: las originales se conservan en el Lapidarium del Museo Nacional para protegerlas de la erosión, la contaminación y las inundaciones.
Aunque muchos creen que las esculturas formaban parte del plan original del puente, lo cierto es que fueron un añadido posterior. La primera fue una representación de Cristo crucificado en una cruz de madera del año 1378, destruida pocos años más tarde durante las guerras husitas. La estatua de bronce que vemos hoy se hizo en 1657. A partir de ese momento, durante los siguientes 50 años, se fueron sumando el resto.
Las 5 estatuas que no te puedes perder
1. San Juan Nepomuceno (1683). La estrella del puente. Es la primera estatua de bronce que se colocó, obra de Jan Brokoff, y la más fotografiada. Nepomuceno fue arrojado al río en 1393 por orden de Wenceslao IV, y desde entonces es patrón de los confesores y de los puentes. Aquí está la leyenda del relieve dorado al pie del pedestal: si lo tocas, se supone que volverás a Praga.
2. Crucifixión y Calvario. Es el conjunto que ocupa el lugar de la primera decoración del puente, original de 1361. La cruz actual lleva una inscripción en hebreo dorada, añadida en el siglo XVII como condena pública impuesta a un judío que la había profanado.
3. Santa Lutgarda (1710). Obra maestra de Matthias Braun con apenas 26 años. Representa la visión de la monja ciega: Cristo se inclina desde la cruz para que ella le bese las heridas. Una de las cumbres del barroco checo.
4. San Juan de Mata, San Félix de Valois y el beato Iván. La más grande del puente. En su base hay una pequeña gruta con cristianos encadenados, vigilados por un turco con un perro: conmemora la liberación de cautivos cristianos por estos santos fundadores de los Trinitarios.
5. Bruncvík (lateral, junto al agua). No es un santo: es el héroe legendario checo, espada en alto y león a los pies. Está colocada en un nivel inferior, mirando al río, fuera del grupo de las 30. Tallada en 1884 por Ludvík Šimek sobre un fragmento de la original, simboliza las antiguas libertades de la Ciudad Vieja.

Mapa de las esculturas
De Ciudad Vieja a Malá Strana, lado izquierdo
Iniciando el recorrido desde la torre del lado de la Ciudad Vieja, en el lado izquierdo encontrarás las esculturas de:
San Ivo, Santa Bárbara, Santa Margarita y Santa Isabel, Piedad, San José, San Francisco Javier, San Cristóbal, San Francisco de Borja, Santa Ludmila, San Francisco de Asís, San Vicente Ferrer y San Procopio, San Nicolás de Tolentino, Santa Lutgarda, San Adalberto, Santos Juan de Mata, Félix de Valois e Iván, y San Wenceslao.
De Ciudad Vieja a Malá Strana, lado derecho
En el lado derecho del recorrido, en sentido opuesto, podrás conocer las siguientes estatuas:
Virgen María y San Bernardo, El Barbudo (Bradáč), Virgen María, Santo Domingo y Santo Tomás de Aquino, Calvario y la Santa Cruz, Santa Ana, Santos Cirilo y Metodio, San Juan Bautista, San Norberto, San Wenceslao y San Segismundo, San Juan Nepomuceno, San Antonio de Padua, San Judas Tadeo, San Agustín, San Cayetano, San Felipe Benicio, San Vito, y San Cosme y San Damián con el Salvador.
Estas estatuas son obra de los grandes artistas del barroco checo, con nombres como Jan Brokoff y sus hijos, Matthias Braun o Emanuel Max. La más antigua de todas es la de San Juan Nepomuceno (1683); el resto se añadió principalmente entre 1707 y 1714.
Las tres torres del Puente de Carlos
El Puente de Carlos está protegido en cada uno de sus extremos por torres góticas. En el lado de la Ciudad Vieja hay una sola, y en el lado de Malá Strana son dos, conectadas entre sí por un arco. Las tres son visitables y funcionan como miradores.
Torre del lado de Staré Město (Ciudad Vieja)

La Torre de la Ciudad Vieja (Staroměstská mostecká věž en checo) está realizada en estilo gótico y forma parte del diseño de Peter Parler, el mismo arquitecto del puente. No es una torre defensiva cualquiera: estaba pensada como arco triunfal de los reyes y juega un papel ceremonial en la coronación. En su fachada se conservan elementos heráldicos y la inscripción con la fecha capicúa de la fundación del puente. Desde el interior tienes una vista panorámica privilegiada del puente y del castillo.
Torres del lado de Malá Strana

Las dos torres de Malá Strana se conectan mediante un arco y están construidas en estilos diferentes. La torre pequeña es la más antigua: pertenece al siglo XII y es de hecho un resto de la antigua Torre de Judith del puente predecesor, con elementos románicos y renacentistas.
La torre grande se levantó muchos años después, en 1464, en estilo gótico, buscando armonizar con la torre de la Ciudad Vieja al otro lado. En su interior hay exposiciones temporales y se puede subir hasta la parte alta por una galería que une las dos edificaciones.
Una vez cruzado el puente desde la torre de Malá Strana, te recomendamos seguir explorando los alrededores: el Castillo de Praga, la Colina de Petřín, la Plaza de los Cruzados (con la estatua de Carlos IV) o la iglesia de San Francisco de Serafín, justo al pie del puente del lado de la Ciudad Vieja.
Inundaciones, guerras y reconstrucciones

El Moldava no siempre ha sido el río calmado que vemos hoy. El Puente de Carlos ha sobrevivido a numerosas inundaciones —1432, 1784, 1890, 2002 y 2013, entre otras— y a cuatro guerras, dos de ellas mundiales. La más grave fue la de 1890, cuando un atasco de troncos arrastrados por la corriente derribó tres de sus arcos: el quinto, sexto y séptimo contando desde el lado de Malá Strana.
Tras la riada de 1890 se introdujo un nuevo método de cimentación: los pilares se reforzaron sobre ataguías de hierro, una técnica que después se aplicó al resto. La última gran restauración se hizo entre 1965 y 1978: se retiraron las losas de arenisca dañadas, se sustituyó el asfalto que se había puesto sobre el puente en los años 20 por bloques de granito, y se reforzó el conjunto.
La gran inundación de 2002, la mayor de Europa Central en cien años, puso a prueba al puente otra vez. Salió bien parado, pero desde entonces hay un plan continuado de mantenimiento que se prolongará durante décadas. Las marcas con las alturas de las inundaciones históricas se pueden ver grabadas en el muro junto a la Torre de la Ciudad Vieja.
Las 3 leyendas más famosas del Puente de Carlos: huevos, Nepomuceno y la fecha capicúa

1. El mortero con huevos y leche
Una de las leyendas más famosas del Puente de Carlos hace referencia a los ingredientes que se usaron para su construcción. Se dice que, para hacer más fuerte el mortero y impermeabilizarlo, se mezclaron yemas de huevo y leche con la argamasa. Como detalle curioso: análisis recientes de laboratorio han confirmado que el mortero contiene ingredientes orgánicos e inorgánicos, así que la leyenda tiene más fondo del que parece.
2. Tocar a San Juan Nepomuceno para volver a Praga
En el pedestal de la estatua de San Juan Nepomuceno verás dos relieves de bronce muy gastados y brillantes, y a alguien tocándolos casi a cualquier hora. La leyenda dice que si tocas la representación de Nepomuceno cayendo al río volverás a Praga en el futuro. Nuestra recomendación es que no toques nada: por allí pasan millones de personas al año y, si cada una toca, estaremos destruyendo una obra de arte poco a poco. Una mirada y una foto son suficientes para que cuente como leyenda.
3. La fecha capicúa: 1-3-5-7-9-7-5-3-1
La primera piedra del puente se colocó a las 5:31 de la mañana del 9 de julio de 1357. Si ordenamos los números, queda esta secuencia: 1-3-5-7-9-7-5-3-1, una correlación de números impares ascendente y descendente. ¡Numerología en el siglo XIV! Los astrólogos del rey calcularon ese momento exacto para dar al puente una protección extra y que durara para siempre. Podemos decir que de momento funciona: 668 años después, sigue en pie.
Cómo visitar el Puente de Carlos: tips de guía local
- Mejor hora. Antes de las 8:00 de la mañana o después del atardecer. Entre las 10 y las 19 está lleno de músicos, retratistas, vendedores ambulantes y filas de turistas. En hora punta, cruzarlo puede llevarte 30 minutos en lugar de los 10-15 reales.
- Cómo llegar. Parada de metro Staroměstská (línea A, verde) si vienes desde la Ciudad Vieja; Malostranská (línea A, verde) si vienes desde el lado del castillo.
- Precio. Cruzar el puente es gratis y peatonal. Solo se paga si subes a las torres como miradores (alrededor de 100-200 coronas checas / 4-8 € cada una, según torre y combinación de tickets).
- Cuánto tiempo dedicarle. 30-45 minutos si quieres parar a leer las estatuas y disfrutar de las vistas. Si vas con prisa, 15 minutos.
- La mejor foto. La postal clásica con el castillo al fondo se hace desde el lado de la Ciudad Vieja a primera hora de la mañana. Si quieres el ángulo opuesto, baja a la isla Kampa (lado de Malá Strana) y dispara desde la orilla.
- El relieve de Nepomuceno. Si decides tocarlo para «volver a Praga», una caricia es suficiente: el bronce está literalmente desgastado de tantas manos.
Cruzar el Puente de Carlos con un guía
El Puente de Carlos se entiende mejor cuando alguien te cuenta quién es Nepomuceno, por qué Bruncvík no es un santo y dónde están las marcas de las inundaciones en la torre. En Verneus lo cruzamos en varios de nuestros tours: en el free tour del Castillo de Praga, que baja por Malá Strana y termina cerca de la torre del lado pequeño, y en el tour Leyendas de Praga y Cerveza, donde lo cruzamos al anochecer, ya sin colas ni multitudes. Nos vemos en Praga.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llama el puente más famoso de Praga?
Se llama Puente de Carlos (en checo Karlův most) y es la imagen más reconocible de Praga. Mucha gente lo busca como "puente San Carlos" o "puente de Carlos V", pero ni es santo ni es Carlos V: debe su nombre al emperador Carlos IV, que ordenó su construcción en 1357. Hasta 1870 se le llamó simplemente "Puente de Piedra" o "Puente de Praga".
¿Por qué se llama Puente de Carlos y no Puente de Carlos V o San Carlos?
El puente lleva el nombre de Carlos IV, rey de Bohemia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, no de Carlos V (que fue otro emperador posterior) ni de ningún santo llamado Carlos. El nombre actual se le puso en 1870, casi 500 años después de la muerte de Carlos IV. Antes era simplemente el Puente de Piedra (Kamenný most) o el Puente de Praga.
¿Cuántas estatuas tiene el Puente de Carlos?
Tiene 30 conjuntos escultóricos, casi todos barrocos, colocados entre 1683 y 1714. La primera fue la de San Juan Nepomuceno (1683), obra de Jan Brokoff, y sigue siendo la más famosa. La mayoría de las que se ven hoy son réplicas: las originales se conservan en el Lapidarium del Museo Nacional para protegerlas de la contaminación y las inundaciones.
¿Cuándo se construyó el Puente de Carlos?
La primera piedra la colocó Carlos IV el 9 de julio de 1357 a las 5:31 de la mañana, una fecha y hora elegidas por sus astrólogos por la secuencia capicúa 1-3-5-7-9-7-5-3-1. La obra duró 45 años: se terminó en 1402, bajo la dirección del arquitecto Peter Parler, que diseñó también la Catedral de San Vito.
¿Cuánto mide el Puente de Carlos?
Mide 515,76 metros de largo y 9,5 metros de ancho, y se apoya sobre 16 arcos. La altura sobre el agua es de unos 13 metros en nivel normal del río. Está construido con arenisca de Bohemia, una piedra resistente que es la responsable de su tono dorado al atardecer.
¿Cuáles son las leyendas más famosas del Puente de Carlos?
Hay tres que repiten todos los guías. La primera: que se añadieron huevos y leche al mortero para reforzarlo (los análisis modernos confirman ingredientes orgánicos). La segunda: tocar el relieve de bronce a los pies de San Juan Nepomuceno trae suerte y promete regresar a Praga. La tercera: la fecha de inicio (9/7/1357 a las 5:31) forma el palíndromo numérico 1-3-5-7-9-7-5-3-1 que, según los astrólogos del rey, garantizaba que durara siglos.
¿Cuál es la mejor hora para visitar el Puente de Carlos?
A primera hora de la mañana (antes de las 8:00) o al atardecer. A media mañana se llena de turistas, músicos callejeros y vendedores, y cruzarlo se vuelve incómodo. Al amanecer tienes el puente prácticamente vacío y la luz dorada sobre las estatuas; al atardecer, el castillo se ilumina al fondo y es una de las postales más reconocibles de Europa.
¿Cuesta dinero cruzar el Puente de Carlos?
Cruzar el puente es gratis y peatonal. Lo único que tiene entrada de pago son las tres torres del puente, que funcionan como miradores: la Torre de la Ciudad Vieja (Staroměstská mostecká věž) y las dos torres de Malá Strana. Las entradas rondan las 100-200 coronas checas (4-8 €) según la torre y la combinación de tickets.
¿Qué une el Puente de Carlos en Praga?
Une los dos barrios históricos a ambos lados del río Moldava (Vltava en checo): Staré Město (la Ciudad Vieja, con la Plaza de la Ciudad Vieja y el Reloj Astronómico) y Malá Strana (la Ciudad Pequeña, al pie del Castillo de Praga). Forma parte del antiguo Camino Real (Královská cesta), la ruta que recorrían los reyes de Bohemia camino de su coronación en la catedral.
¿Cuántos puentes cruzan el río Moldava en Praga?
Por Praga pasan 18 puentes que cruzan el Moldava, pero el Puente de Carlos es el más antiguo de los que siguen en pie y, hasta 1841, fue el único que conectaba ambas orillas. Es el segundo puente más antiguo conservado de toda Chequia.
