Qué ver en el Barrio Judío de Praga: ruta y entradas

El barrio judío de Praga se ha convertido en el último siglo en la zona residencial más cara y exclusiva de la ciudad. No siempre fue así, aunque el barrio se encuentre en pleno centro de Praga, en el pasado fue un gueto donde vivieron hacinados miles de judíos durante siglos y se vivieron acontecimientos horribles.

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Qué ver en el Barrio Judío de Praga: ruta y entradas

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La comunidad judía fue perseguida durante siglos en buena parte de Europa, las comunidades que se podían encontrar vivían al margen de la sociedad, oprimidos, perseguidos y con diversas exigencias, ya que no disponían de los mismos privilegios que la parte católica.

En el caso de Praga, su situación no era muy diferente, la comunidad judía era súbdita directa del rey, y desde el s.XIII habían sido hacinados en el gueto tras una muralla en lo que hoy conocemos como el barrio judío.

La población judía hoy en Praga se estima en aproximadamente 5.000 personas, un número muy inferior a los 92.000 judíos que habitaban en la ciudad antes de la Segunda Guerra Mundial, suponían casi el 20% del total de ciudadanos. (datos de Jewish Virtual Library)

El barrio recibió su nombre actual, Josefov, en 1785 en honor al emperador Josef II, quien otorgó a la población judía ciertas libertades. Pero no fue hasta el año 1848 cuando los judíos recibieron los mismos derechos que los demás ciudadanos y se les permitió vivir fuera del gueto.

En la II Guerra Mundial, durante la ocupación nazi de Praga, muchos de los vecinos judíos fueron deportados casi sin excepción a Theresienstadt (Terezin), donde la mayoría perdería la vida. A día de hoy en el barrio judío nos encontramos con sinagogas originales de su época y otras reconstruidas o remodeladas.

Entradas, precio y horarios del barrio judío

Pasear el barrio por fuera es gratis, pero para entrar a las sinagogas y al cementerio necesitas la entrada combinada del Museo Judío de Praga. Una sola entrada da acceso a cuatro sinagogas (Española, Maisel, Pinkas y la Vieja-Nueva) y al antiguo cementerio judío. Desde 2024 la Vieja-Nueva ya va incluida; antes había que pagarla aparte.

  • Precio: 600 CZK adultos (unos 24€), 400 CZK estudiantes menores de 26, 200 CZK niños de 6 a 15, gratis hasta los 6.
  • Validez: la entrada vale para 3 días, así que no hace falta verlo todo de una vez.
  • Horario: de domingo a viernes, de 9 a 18h en verano (abril-octubre) y de 9 a 16:30h en invierno (noviembre-marzo).
  • Cerrado: todos los sábados (Shabat) y las festividades judías.

Nuestra recomendación es comprarla online en la web oficial (jewishmuseum.cz) para saltarte las colas, sobre todo en verano, e ir a primera hora o a partir de las tres de la tarde. Y apunta bien lo del sábado: pilla a mucha gente que llega ese día y se encuentra todo cerrado. Si quieres llevar coronas para la entrada, te dejamos dónde cambiar dinero en Praga sin que te claven.

Recorrido por el Barrio Judío de Praga:

1. Plaza de la Ciudad Vieja

El recorrido para ver lo más importante del barrio judío lo empezaremos desde el centro histórico de Praga, a un paso del Josefov. Nos vamos a mover en pocas calles, así que siempre estaremos a menos de 5 minutos andando del punto anterior. ¡No hay pérdida!

2. Escultura de Franz Kafka

Escultura de franz kafka en la entrada del barrio judio
Escultura de Franz Kafka

Una de las esculturas más fotografiadas de Praga. La obra es del artista checo Jaroslav Róna, se inauguró en 2006 y siempre se ha mantenido en el mismo sitio.

Podemos ver a Franz Kafka a los hombros de un traje que no tiene ni manos ni cabeza. Como el artista nunca explicó del todo el porqué de la escultura, la interpretación queda abierta. La teoría más extendida es que hace referencia a su relato “Descripción de una lucha”. También puedes fijarte en el suelo, donde está representado un insecto; en este caso no hay duda, el guiño es a «La metamorfosis».

Una vez pasemos la escultura de Kafka habremos atravesado las antiguas murallas y habremos entrado en el barrio judío oficialmente.

3. Sinagoga Española

foto de la sinagoga española en el barrio judío de praga
Sinagoga Española

Esta sinagoga es una de las más famosas del Barrio Judío gracias a su estilo arquitectónico neo-mozárabe, fue construida en el año 1893. Antes de ella, en el mismo emplazamiento, hubo otra sinagoga llamada “la vieja”, ésta fue destruida y reconstruida en varias ocasiones hasta convertirse en la Sinagoga que podemos observar hoy en día.

Recibió su nombre como un recordatorio de los judíos sefardís que huyeron de España tras su expulsión en 1492 por parte de los Reyes Católicos. Su interior es uno de los más llamativos que podrás ver en el barrio judío: se dice que se inspiró en la Alhambra de Granada, y cuando entras se entiende por qué.

4. Sinagoga Staronova (Vieja-Nueva)

La sinagoga más vieja de Praga
Sinagoga Viejo Nueva y detrás el antiguo Ayto judío

También conocida en español como Sinagoga Vieja-Nueva, se sitúa en pleno centro del barrio judío y fue construida alrededor del año 1270. Es la sinagoga más antigua del barrio judío, la más antigua de Europa que sigue en uso, y aún mantiene el culto después de más de 750 años.

Según la leyenda más conocida de Praga, en el ático de esta Sinagoga se conservan los restos del famoso Golem de Praga. Cuenta la tradición que el rabino Judah Loew, el Maharal, lo creó con barro del Moldava en el S.XVI, durante el reinado de Rodolfo II, para proteger al gueto. Incluso los Simpson hicieron un capítulo dedicado al Golem.

5. Ayuntamiento judío

Se encuentra justo frente a la Sinagoga Vieja Nueva y data del año 1570 aunque ha sido renovado en varias ocasiones. En estos momentos no ejerce como ayuntamiento, pero sigue funcionando parte administrativa de la comunidad judía que vive en Praga.

Si te fijas en la parte superior del edificio, verás el reloj alefato judío, es un reloj bastante curioso y que prácticamente nadie sabe leer. Son relojes con letras del alefato hebreo, sus agujas giran en sentido contrario (al igual que el hebreo se lee al revés que el castellano) y la aguja larga marca las horas, la corta los minutos, todo al revés de nuestros relojes… ¡Te animo a descifrar la hora sin mirar tu reloj!

6. Cementerio judío de Praga

Lápidas del cementerio judío
Cementerio judío

En frente del Ayuntamiento, prácticamente sin movernos podemos ver por arriba de la muralla el antiguo cementerio judío. Es uno de los principales atractivos de la ciudad y es absolutamente único.

Debido al poco espacio que la comunidad disponía en el gueto para enterrar a sus difuntos, se vieron obligados a crear varias capas de tierra y enterrar a los difuntos unos encima de otros.

Se calcula que en ese pequeño espacio hay 12 niveles funerarios, más de 100.000 judíos enterrados y se han contabilizado más de 12.000 lápidas.

El entierro más antiguo data del año 1439 y el último tuvo lugar en 1787. El cementerio se visita por dentro y está incluido en la entrada combinada. Entre las lápidas reposan figuras clave de la comunidad, como el Maharal, el rabino de la leyenda del Golem. Se entra desde la Sinagoga Pinkas.

7. Sinagoga Pinkas

foto lateral de la Sinagoga de Pinkas
Sinagoga de Pinkas y entrada al cementerio judío

La sinagoga está ubicada directamente en el cementerio judío. Como información práctica, la entrada al cementerio judío se realiza desde la propia sinagoga de Pinkas. Fue construida en 1535 en estilo gótico y es la segunda más antigua que aún se mantiene en pie.

Es, probablemente, la parada más conmovedora del barrio: en sus paredes están escritos, uno a uno y por orden alfabético, los nombres de casi 80.000 víctimas checas de la Shoah (holocausto judío) que perdieron la vida en los campos de concentración. Arriba se exponen los dibujos que hicieron los niños del campo de Terezin. Es difícil salir de aquí sin un nudo en la garganta.

8. Sinagoga Klausen

Esta sinagoga es el edificio blanco que rodea el cementerio judío. Es la única sinagoga barroca que permanece en el barrio judío: en la renovación del barrio a comienzos del s.XX varias sinagogas barrocas fueron demolidas y esta fue la única que se mantuvo.

Actualmente ya no se realiza culto dentro de ella; después de la Segunda Guerra Mundial se instaló un museo de fiestas y tradiciones judías que, tras varias aperturas y cierres, se ha quedado permanente hasta nuestros días.

9. Sinagoga Maisel

Foto de la Sinagoga de Maisel en Praga
Sinagoga de Maisel

La sinagoga Maisel fue fundada como una casa de oración privada para la familia de Mordecai Maisel, en aquellos momentos el alcalde de la comunidad judía. Se encuentra en la calle que recibe el mismo nombre, Maiselova, y que desemboca en la plaza de la ciudad vieja.

La sinagoga es originaria de 1592, pero el gran incendio del año 1689, que arrasó con buena parte del barrio judío, también llegó hasta la sinagoga y quedó arrasada. El edificio tuvo que ser reconstruido en estilo barroco, pero como podrás observar no parece barroco, y es que posteriormente sufrió otro incendio y tras varias reconstrucciones acabó en estilo neogótico.

10. Museo de Artes Decorativas

En el extremo occidental del cementerio se encuentra el museo de artes y oficios, construido alrededor de 1901 en estilo neorrenacentista. Además de exposiciones especiales, alberga colecciones de cristal de Bohemia, muebles del siglo XVI, piezas del período Art Nouveau y joyería. Queda fuera del combinado del Museo Judío, pero es buena parada si te interesan las artes decorativas.

11. Monasterio de Santa Inés

Convento de Santa Inés en Praga
Convento de Santa Inés

En el noroeste y en el límite con la Judería, pegado al río, aparece el Monasterio de Santa Inés, abierto al público y a menos de 5 minutos andando desde la Sinagoga de Pinkas. Por su ubicación, muchos viajeros no llegan hasta él, y es una pena, porque es un buen broche tranquilo para cerrar la ruta.

En el año 1234 la Princesa Inés, hermana de Wenceslao I, fundó este convento para la orden franciscana. A partir de 1240 se construyó un monasterio masculino, que se adjuntó al de Santa Inés. El monasterio tiene 3 iglesias y edificios auxiliares, y hoy alberga una notable galería de arte medieval que merece la visita.

Por su tamaño, el Josefov se ve en una mañana, pero todo lo que vas a ver carga con siglos de historia, persecución y leyenda. Sin contexto, las lápidas amontonadas o los nombres de la Pinkas se quedan en una foto; con alguien que te lo cuente, cambian por completo. Nuestro Free Tour Imprescindible de Praga recorre la Ciudad Vieja y el Barrio Judío y pasa por la estatua de Kafka. Nos vemos en Praga.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta la entrada al barrio judío de Praga?

El barrio se pasea gratis por fuera, pero para entrar a las sinagogas y al cementerio necesitas la entrada combinada del Museo Judío de Praga: 600 CZK (unos 24€) el adulto, 400 CZK estudiantes menores de 26 y 200 CZK niños de 6 a 15 años; gratis hasta los 6. Es una sola entrada, válida 3 días, así que no hace falta verlo todo el mismo día.

¿Qué incluye la entrada del Museo Judío?

Da acceso a cuatro sinagogas (Española, Maisel, Pinkas y la Vieja-Nueva) y al antiguo cementerio judío, además de las exposiciones temporales. Desde 2024 la Vieja-Nueva ya va incluida, antes había que pagarla aparte. Conviene comprarla online en jewishmuseum.cz para evitar colas, sobre todo en verano.

¿Abre el barrio judío de Praga los sábados?

No. El Museo Judío y las sinagogas cierran todos los sábados (Shabat) y en las festividades judías, algo que pilla a mucho visitante por sorpresa. El resto de la semana abre de domingo a viernes: de 9 a 18h en verano (abril-octubre) y de 9 a 16:30h en invierno. Planifica tu visita en cualquier día menos el sábado.

¿Cuánto se tarda en ver el barrio judío de Praga?

Con calma, unas 2 o 3 horas. Todo está a pocos minutos andando: las sinagogas, el cementerio y el ayuntamiento judío caben en un puñado de calles. Si solo quieres pasear el ambiente y ver los exteriores, en una hora te haces una idea; si entras a las sinagogas y al cementerio, reserva media mañana.

¿Dónde está el Golem de Praga?

Según la leyenda, en el ático de la Sinagoga Vieja-Nueva. Cuenta la tradición que el rabino Judah Loew, el Maharal, creó al Golem con barro del Moldava en el siglo XVI para proteger al gueto. El ático no se visita, pero la sinagoga sí, y es de las pocas que sigue en uso después de más de 750 años.

¿Merece la pena la entrada al cementerio judío?

Sí, es uno de los lugares más impresionantes de Praga. Por falta de espacio en el gueto, enterraron en hasta doce capas: hay unas 12.000 lápidas amontonadas y se calcula que más de 100.000 personas reposan ahí. Está dentro del combinado y se entra por la Sinagoga Pinkas. Allí descansa el Maharal, el rabino de la leyenda del Golem.